Últimamente he escuchado en todos lados, en el WhatsApp, y hasta en la iglesia:

“¡Oye Carlos! ¿Y con esa vaina de la inteligencia artificial… será que nos quedamos sin camello?”

¡Calma, mijo! Que la IA no va a montar un puesto en el Norte de Soledad para vender yogurt griego de Grekko, ni se va a poner a dar charlas del método CC de Miami como Activarte Coaching.
La IA no te reemplaza, lo que sí reemplaza es el tiempo perdido y las excusas de tipo: no tengo ideas.


La IA no es un Adivina (ni sabe leer tu mente)

Hay quien cree que abrir IAs comoChatGPT y escribir:
“Hazme famoso y véndeme todos mis productos” es suficiente.

¡Ajá! Sí moñito, como no, así no funciona. La IA te ayuda, pero si tú no sabes qué vendes ni a quién, la respuesta será tan floja como las ventas que vayas a producir.

Para hacerme entender un poco más, te pondré un ejemplo basado en hechos ficticios:

  • Mal uso de la IA:
    Harry de Grekko escribe:
    “Hazme una publicación para vender yogurt.”
    La IA te responderá algo más tieso que arepa sin mantequilla:
    “Prueba nuestro delicioso yogurt, te encantará.”
    ¿Resultado? Ni la tía de Pedro le da like.

  • Buen uso de la IA:
    Harry se pone pilas y escribe:
    “Crea un reel para Instagram de Grekko, yogurt griego artesanal de Barranquilla, que muestre una receta fresca y divertida para desayunar en clima caliente. Destaca todos los beneficios de nuestro yogurt sin azúcar y enfocándote en la variedad de productos que tenemos”
    ¿Resultado? La IA suelta ideas bacanas, con sabor local y útiles para vender.

La diferencia no es la máquina.
La diferencia es qué tan claro entiendes el cuento y cómo se lo pides.


La IA no te quita el trabajo; el que sí la usa puede dejarte viendo un chispero

No porque sea “más inteligente”, sino porque aprovecha mejor el tiempo.

Antes Panadería Roma se gastaba dos días planeando un calendario de posts.
Ahora en 20 minutos la IA les da ideas, ellos las ajustan, les ponen su sello y listo: ¡a vender panes y postres en toda la ciudad!

El que sabe usar la herramienta trabaja más rápido, más creativo y con menos estrés.
Y mientras tú estás peleando con el “copiar y pegar”, tu competencia ya está cerrando ventas.


¿Cómo usar la IA y no quedar en ridículo?

Unas reglas claras para que le saques el jugo:

  1. Sé detallado en lo que pides.
    En vez de: “Hazme un post de coaching.”
    Mejor:
    “Crea una frase motivadora para Activarte Coaching con el método CC de Miami, dirigida a jóvenes cristianos en el municipio de Campo de la Cruz que andan medio perdidos y necesitan enfocarse, tono positivo y cero aburrido.”

  2. Dale contexto.
    La IA no es tu mamá para adivinar lo que te gusta.
    Cuéntale qué vendes, a quién, cómo hablas.

  3. No copies y pegues sin revisar.
    Ajusta el texto a tu estilo, ponle tu sazón.
    Un post de Grekko sin humor no sabe igual.

  4. Úsala para acelerar, no para desaparecerte.
    La IA te da ideas y estructura; la conexión con la gente sigue siendo tuya.


Ejemplos de prompts que sí sirven (pa que no digas que no te conté algunos secretos)

  • “Crea 5 ideas de publicaciones para Instagram de Grekko, yogurt griego artesanal, mostrando beneficios para la salud y recetas costeñas fáciles.”

  • “Escribe un guion de 30 segundos para un reel de Andica.co, mostrando la nueva colección urbana para pelaos que quieren verse bacanos sin gastarse la quincena.”

  • “Genera 7 frases motivacionales con base cristiana para Activarte Coaching, método CC en Miami, enfocadas en jóvenes que buscan propósito con humor y cercanía.”

  • “Propón 4 concursos en Instagram para Grekko, donde los clientes compartan fotos de sus bowls más locos; premio: un año de yogurt y una selfie nuestra CM.”

¿Notas algo? Todos tienen contexto, público y objetivo. Así sí la IA se inspira.


Ejemplos de cómo NO usar la IA (pa que no pases verguenza)

  • “Hazme millonario vendiendo yogurt.” (La IA no te va a abrir un local en el Mall Plaza, compae).

  • “Escribe 20 publicaciones para mi marca de ropa.” (¿De playa? ¿De payasos? ¿Para bebés? La IA necesita más chisme).

  • “Dame ideas.” (¿Ideas de qué, mi hermano? ¿De Activarte, de arepas, de qué?).

  • “Hazme viral en TikTok.” (Eso no es prompt, eso es oración de fe… y hasta Jesús te diría: “hijo, dame más detalles”).


Conclusión: La IA llegó pa’ quedarse, como el arroz de coco en la costa

Así como WhatsApp cambió cómo nos echamos cuentos y Google cambió cómo buscamos direcciones, la IA está cambiando cómo trabajamos.

La pregunta NO es:

“¿Me va a reemplazar?”

La pregunta es:

“¿Voy a aprender a usarla o voy a dejar que el de al lado me coma el mandado?”


En GeniusPro lo tenemos claro:

  • La IA no reemplaza tu talento, lo potencia.

  • No reemplaza tu negocio, lo hace más bacano y rentable.

  • Y no reemplaza tu esfuerzo, lo multiplica por diez.

Así que, mi llave: ponte las pilas, aprende a usar la IA y deja el miedo.
Que el futuro no espera, y tampoco tu competencia.